1¿Qué es realmente un psicólogo?
Un psicólogo es un profesional cualificado que ha recibido una formación universitaria formal en Psicología, posee el título de licenciado en Psicología. El psicólogo no sólo pretende solucionar los trastornos y problemas actuales, sino entrenar a la persona para la prevención de recaídas, de modo que el aprendizaje se mantiene a lo largo del tiempo.
2¿Cuándo debemos acudir al psicólogo?
No existe una fórmula exacta que indique en qué momento debemos acudir a un especialista a solicitar ayuda, ya que un mismo problema puede ser vivido por cada persona de forma diferente, por tanto es puramente subjetivo. En general, pueden ser situaciones susceptibles de atención por parte de un profesional de la psicología cuando:
  • Existe un problema que desborda a la persona: le impide o dificulta vivir de la forma deseada o le produce gran malestar y sufrimiento.
  • Están afectadas una o varias áreas de tu vida: cuidado personal, relaciones de pareja, relaciones con otros familiares o amigos, trabajo, etc.
  • Otros profesionales (médicos, psiquiatras, pediatras, etc) aconsejan la necesidad de buscar tratamiento psicológico.
  • Todo a nuestro alrededor lo percibimos amenazante y nos sentimos solos, incomprendidos o desatendidos.
  • Pensamos que la desgracia se ha cebado en nosotros y comenzamos a asumir que todo nos sale mal y que las cosas no van a cambiar.
  • Una persona significativa para ti (pareja, familiares, amigos…) se ve afectada por tu problema o apunta la necesidad de buscar una solución.
  • Observas que una persona cercana presenta un problema, y éste no ve la necesidad de acudir a consulta.
  • Después de seguir un tratamiento farmacológico, los resultados no son del todo satisfactorio y deseas otro tipo de tratamiento.
  • No tienes ningún problema significativo, pero deseas mejorar tu calidad de vida.
 
3¿El psicólogo es para “los locos”?
Dependiendo de lo que entendamos por “locos”, podríamos comprobar que probablemente todos tengamos algo de “locos”. A la consulta de un psicólogo acuden las personas “normales” que consideran que una situación les desborday que no son capaces de manejarla por sí mismo, de forma que está interfiriendo en su bienestar. Podríamos decir, que los más “cuerdos” son aquellos que se atreven a pedir ayuda.
4¿Qué diferencia hay entre un psicólogo y un psiquiatra?
La principal diferencia es que el psicólogo no puede recetar porque no es médico, sin embargo el psiquiatra sí. El psicólogo suele ser experto en aquellas terapias que ayudan con comportamientos anormales o causantes de sufrimiento o malestar. Mientras que el psiquiatra utiliza y prescribe medicación para provocar mejoría, el psicólogo, utiliza el diálogo y prescribe estrategias comportamentales y relacionales para mejor la calidad de vida del paciente.
5¿Cuánto dura y con qué frecuencia tengo que acudir a consulta?
Tanto el número de sesiones como la duración de varios factores (el tipo de problemas, motivación al cambio, desde cuándo está presente, etc). Por regla general, las sesiones suelen durar unos 45-60 minutos y suele haber una sesión por semana o quincenalmente y a medida que va remitiendo el problema se dispersará las sesiones en el tiempo. ¿En qué consiste la terapia de pareja o la terapia familiar? A veces es inevitable que la relación vaya perdiendo la fuerza inicial y entonces puedan surgir problemas, bien de una forma paulatina o bien en forma de crisis de pareja. Se recomienda acudir tan pronto como la pareja está encontrándose en esos círculos viciosos de los cuales no pueden salir, y que tarde o temprano, les pasará factura a la relación. La terapia de familia, igual que en la terapia de pareja, las sesiones se adaptan a las situaciones concretas que presentan los pacientes. La terapia familiar, es un modelo que nos lleva a tener en cuenta todo el contexto familiar, entendiendo la familia como parte importante en la vida de las personas y por ende, hay que tenerlos en cuenta a la hora de abordar una determinada problemática. Por ello, en ocasiones los veremos todos juntos y en alguna ocasión será necesario hacerlo individualmente. Son sesiones de mayor duración, dado que son más miembros los que participan.A veces, este enfoque puede ser necesario con problemas crónicos o de larga duración que típicamente se han tratado en terapias individuales, como la ansiedad o la depresión.
6¿Las personas podemos cambiar?
La gente piensa que las personas o cambiamos a pesar de que tengamos aspectos que no nos gustan de nosotros mismos. Muchas veces oímos eso de “yo soy así”, haciendo referencia a que hace muchos años nos comportamos así. Pero, en la mayoría de las ocasiones cuando afirmamos eso nos equivocamos. La mayoría de los rasgos de personalidad o carácter son aprendidos, y en consecuencia, con esfuerzo y perseverancia, pueden cambiarse. Y…¿Cómo se hace? Lo primero es querer cambiar y tomar consciencia de las actitudes que provocan el sufrimiento presente; motivación para hacer algo (implicación y esfuerzo), respetar el tiempo para el cambio (en ocasiones puede ser largo); poner en duda ciertas creencia (“yo no puedo cambiar”); crear, reflexionar creencias alternativas; adoptar nuevas creencias y conductas que nos generen menos sufrimiento.